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¿por qué lo hacemos como lo hacemos?

Leía recientemente en Salud con cosas un post sobre la reingeniería de procesos y la implantación de aplicaciones, una temática que me resulta muy familiar.
 
La Fundación Europea para la Gestión de la Calidad (EFQM) define los procesos como “la organización lógica de personas, materiales, energía, equipos y procedimientos en actividades de trabajo diseñadas para generar un resultado específico”.
 
Básicamente cuando hablamos de reingenería del proceso estamos hablando de ordenar las actividades que forman parte del proceso de la manera más eficaz posible, identificando los cuellos de botella y las actividades innecesarias. Y no se trata solo de mejorar el proceso sino que principalmente se busca innovar y reinventar la manera de hacer las cosas. Todo ello redundará en la productividad de los usuarios y hará más eficientes los servicios que ofrece la organización.
 
Antes de implantar una herramienta una de las claves es preguntarnos ¿por qué lo hacemos como lo hacemos? @manyez comenta en el post, de manera acertada, que en muchas ocasiones ante una necesidad detectada en un centro sanitario se ofrece una solución basada únicamente en la implantación de un sistema de información, sin haber analizado y reconfigurado previamente el propio proceso, con una visión integral de toda la organización.
 
A pesar de que creo que esta fase es importante, debemos tener claro que el proceso perfecto no existe. Analizarlo, modelarlo y reconfigurarlo es una tarea realmente complicada para la cual el analista debe apoyarse en su conocimiento de negocio y en la experiencia de los usuarios clave. La complejidad reside en las actividades, decisiones y acciones de usuario que se encuentran ocultas, implícitas en el propio proceso. Sacarlas a la luz, explicitarlas, es algo que solo se conseguirá con la implantación de un sistema de información.
 
Llegados a este punto, si se detecta algún aspecto funcional nuevo, relevante, es muy importante que el desarrollo de la solución sea lo suficientemente ágil para poder implementar las funcionalidades necesarias, en un período de tiempo relativamente corto, evitando que la aplicación implantada se convierta en nuevo problema.
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Imagen del post: actiongroup
 
  • miguel

    ¿Y por qué hay una tasa de éxito tan bajo en la implantación de sistemas clínicos? ¿Y por qué los sistemas que van bien no se replican? Los procesos son complejos pero un mal sistema acaba perjudicando al proceso más aún…
    Un tema dificil. Gracias por tu post (y por la cita)

    • TGPSite

      Puede que la respuesta a la primera pregunta sea que desarrollamos soluciones, una y otra vez, demasiado lejos del usuario final. En este caso, de los profesionales sanitarios.

      Respecto a la segunda pregunta, ayer terminábamos precisamente el #teku20 con una reflexión: reutilizar y mejorar. Llama la atención que incluso dentro de una misma organización existan iniciativas distintas que persiguen solucionar el mismo problema.

      No sé por qué pero en ocasiones todo esto me recuerda al archiconocido “síndrome NIH”: todo lo que no se le ha ocurrido a uno mismo, es motivo de rechazo directo. Las ideas de los demás, siempre valen menos.

      Gracias por pasarte por el blog y comentar! :)